
Tabaco, tabaco calentado y vaper: ¿alguno es realmente una mejor opción?
En los últimos años han aparecido nuevas formas de consumo de nicotina que se presentan como alternativas al cigarril...
En los últimos años han aparecido nuevas formas de consumo de nicotina que se presentan como alternativas al cigarrillo tradicional: el tabaco calentado, los cigarrillos electrónicos o vapers y otros dispositivos similares. Su popularidad ha crecido especialmente entre adultos jóvenes y personas fumadoras que buscan reducir el daño o dejar de fumar.
Sin embargo, una pregunta sigue siendo clave: ¿son realmente opciones más seguras o simplemente nuevas formas de mantener la dependencia a la nicotina? La respuesta debe ser clara: ningún producto con tabaco o nicotina es inocuo.
El cigarrillo tradicional funciona mediante combustión. Al quemarse, el tabaco libera miles de sustancias químicas, entre ellas alquitrán, monóxido de carbono y compuestos carcinógenos.
Esta exposición se relaciona con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y diferentes tipos de cáncer. El tabaco sigue siendo uno de los principales factores de riesgo evitables para la salud.
Los productos de tabaco calentado calientan el tabaco a una temperatura inferior a la del cigarrillo convencional, generando un aerosol que se inhala. Al no producirse una combustión completa, los fabricantes argumentan que es menos dañino para la salud ya que pueden emitir niveles ligeramente más bajos, de algunas sustancias tóxicas, pero producen los mismo efectos tóxicos que el cigarrillo convencional. Es más, un estudio ha detectado cianhidrina de formoaldehído que esa una sustancia con elevadísima capacidad carcinogénica y otros estudios mostraron que 22 de las 56 sustancias tóxicas encontradas estaban en concentraciones superiores al 200% de las encontradas en los cigarrillos convencionales.
La Organización Mundial de la Salud y los CDC señalan que se necesita más investigación sobre sus efectos a corto y largo plazo, y recuerdan que el uso de cualquier producto de tabaco, incluido el tabaco calentado, es perjudicial.
Los cigarrillos electrónicos no queman tabaco. Funcionan calentando un líquido que puede contener nicotina, saborizantes, colorantes ,espesantes y otras sustancias. El resultado no es “vapor de agua”, sino un aerosol que puede contener compuestos potencialmente dañinos que pueden causar patologías desconocidas. Esto ha ocurrido con los casos detectados hace unos años de enfermedad pulmonar severa asociada al uso del cigarrillo electrónico: el EVALI.
La mayoría contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva, especialmente preocupante en adolescentes, jóvenes, embarazadas y personas con determinadas patologías. La OMS también indica que todavía es pronto para conocer con certeza sus efectos a largo plazo.
Son unas pequeñas bolsas que contienen cristales de celulosa, varios tipos de sales carbónicas, ácido cítrico, sales de nicotina y saborizantes.
En la actualidad, no están sometidos a ningún tipo de regulación por la concentración de nicotina oscila entre 1,79 mg hasta 47,5 mg y se utiliza nicotina vegetal y nicotina sintética. La nicotina sintética potencia la capacidad adictiva de la droga.
Depende de qué entendamos por “mejor”.
En la actualidad, no existe evidencia científica suficiente que soporte el uso de las alternativas ( CE, TC y BN) como forma de reducción del daño asociado al tabaco y tampoco se sustenta su utilización como dispositivos eficaces y seguros para dejar de fumar.
(Para una persona adulta que fuma y no logra dejar el tabaco, cambiar por completo a un producto sin combustión podría reducir la exposición a algunas sustancias tóxicas frente al cigarrillo convencional. Sin embargo, esta posible reducción de exposición no equivale a seguridad, ni convierte a estos productos en una recomendación general para la población.)
El punto fundamental es este: la mejor opción para la salud no es cambiar de producto, sino abandonar el consumo de tabaco y nicotina..
El cigarrillo convencional sigue siendo la forma más dañina de consumo de tabaco por la combustión y la exposición a numerosas sustancias tóxicas. El tabaco calentado y los vapeadores pueden presentar diferencias en su composición y emisiones, pero no son productos inocuos ni deben considerarse hábitos saludables.
La pregunta no debería ser cuál es la forma “menos mala” de consumir nicotina, sino cómo avanzar hacia una vida libre de tabaco y nicotina.
En Clínica Corachan, recomendamos consultar con un especialista para recibir orientación personalizada y segura en el proceso de dejar de fumar.
Dra Alejandra Méndez, neumóloga
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