
Salud mental en vacaciones: cómo desconectar de verdad
Muchas personas descubren durante las vacaciones que, aunque han dejado de trabajar, su mente sigue funcionando al mi...
Muchas personas descubren durante las vacaciones que, aunque han dejado de trabajar, su mente sigue funcionando al mismo ritmo. Les cuesta relajarse, duermen peor de lo esperado o sienten incluso más ansiedad que durante el resto del año.
El cerebro no cambia de estado de un día para otro. Tras meses de estrés mantenido, el sistema nervioso puede permanecer en un estado de hiperactivación, por lo que necesita un tiempo de adaptación antes.
Cuidar la salud mental durante las vacaciones ayuda a reducir el estrés, prevenir el agotamiento y volver a la rutina con más equilibrio.
Llegar a las vacaciones con cansancio acumulado, tareas pendientes o un ritmo de vida muy exigente puede hacer que la mente siga en “modo trabajo”. Además, las notificaciones, los correos y las redes sociales mantienen al cerebro en alerta.
También puede influir la autoexigencia: querer hacer demasiados planes, viajar, socializar o tener unas vacaciones “perfectas” puede generar más estrés que descanso.
Algunas señales pueden indicar que necesitas bajar el ritmo:
Antes de irte, intenta cerrar las tareas prioritarias, delegar lo necesario y activar un mensaje de ausencia. Durante las vacaciones, evita revisar correos si no es imprescindible.
Silenciar notificaciones, establecer momentos concretos para mirar el teléfono o dejarlo lejos durante algunas horas ayuda a descansar mentalmente.
Descansar también significa dejar espacios libres. Alternar planes con momentos de calma permite que el cuerpo y la mente se recuperen.
Dormir bien, hidratarse, comer de forma equilibrada y moverse cada día contribuye al bienestar emocional.
No todas las vacaciones tienen que ser perfectas. Aceptar imprevistos, momentos de cansancio o días tranquilos ayuda a reducir la frustración.
Conviene consultar con un profesional si aparecen síntomas intensos o persistentes, como ansiedad, tristeza, insomnio, irritabilidad constante, agotamiento extremo o dificultad para disfrutar durante varios días.
También es recomendable pedir ayuda si ya existía malestar emocional antes de las vacaciones y este empeora al cambiar de rutina. Si sientes algunos de estos síntomas, no dudes en acudir a la Unidad de Psicología de Corachan Neurociencias.
Desconectar de verdad no significa hacer grandes viajes ni llenar la agenda de actividades. A veces, consiste en parar, reducir la autoexigencia, dormir más y recuperar tiempo para uno mismo.
Si el malestar persiste o interfiere en el descanso, la convivencia o la vida diaria, buscar apoyo profesional puede ayudar a recuperar el equilibrio.
Patricia Escudero, Neuropsicóloga.
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