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1 de septiembre de 2026

Artrosis de tobillo: por qué aparece y qué tratamientos pueden aliviar el dolor

Artrosis de tobillo: por qué aparece y qué tratamientos pueden aliviar el dolor

El dolor de tobillo no siempre se debe a la edad ni es una molestia con la que tengamos que aprender a convivir.

Una fractura sufrida hace años, varios esguinces importantes o una lesión deportiva que parecía completamente superada pueden acabar provocando un deterioro progresivo de la articulación. El tobillo empieza a perder movilidad, se inflama y actividades tan cotidianas como caminar, bajar escaleras, conducir o permanecer de pie resultan cada vez más difíciles.

Cuando estos síntomas aparecen de forma persistente, una de las posibles causas es la artrosis de tobillo.

Aunque es menos frecuente que la artrosis de rodilla o de cadera, puede llegar a ser muy incapacitante. Además, presenta una característica diferencial: con frecuencia afecta a personas activas y en edad laboral porque suele aparecer como consecuencia de una lesión previa.

¿Qué es la artrosis de tobillo?

La artrosis de tobillo es una enfermedad articular degenerativa que provoca el desgaste progresivo del cartílago.

El tobillo está formado principalmente por la tibia, el peroné y el astrágalo. En una articulación sana, los extremos de estos huesos están cubiertos por un cartílago liso que facilita el movimiento y evita que las superficies óseas rocen entre sí.

Cuando ese cartílago se desgasta, el espacio entre los huesos disminuye. La articulación pierde movilidad, puede inflamarse y aparecen cambios óseos como los osteofitos, conocidos popularmente como picos de loro.

En pocas palabras

La artrosis de tobillo es el desgaste del cartílago de la articulación. Puede causar dolor al apoyar, pérdida de movilidad, inflamación y limitaciones en las actividades diarias.

 

¿Por qué aparece la artrosis de tobillo?

A diferencia de lo que sucede habitualmente en la cadera o la rodilla, la mayoría de los casos de artrosis de tobillo no se deben únicamente al envejecimiento.

Entre el 75 % y el 80 % de los casos tienen un origen postraumático. Esto significa que aparecen después de una lesión sufrida anteriormente, incluso décadas atrás.

Una fractura puede consolidar correctamente y, aun así, dejar pequeñas alteraciones en la superficie o en la alineación de la articulación. Con el paso de los años, esa distribución irregular de las cargas puede acelerar el deterioro del cartílago.

Por eso, no es extraño que una persona empiece a notar dolor muchos años después de haber sufrido la lesión inicial.

¿Cuáles son los síntomas de la artrosis de tobillo?

Los síntomas suelen aparecer de manera progresiva.

En las fases iniciales, el dolor puede presentarse únicamente después de caminar mucho, hacer deporte o permanecer varias horas de pie. A medida que la artrosis avanza, las molestias pueden aparecer durante actividades cada vez más sencillas.

Los síntomas más habituales son:

  • Dolor al caminar o al apoyar el pie
  • Dolor al subir o bajar escaleras
  • Rigidez después de estar sentado o al levantarse por la mañana
  • Inflamación alrededor del tobillo
  • Pérdida progresiva de movilidad
  • Dificultad para caminar por terrenos irregulares
  • Cojera
  • Sensación de bloqueo o roce dentro de la articulación
  • Inestabilidad o inseguridad al apoyar
  • Deformidad progresiva del tobillo
  • Dolor en reposo o durante la noche en fases avanzadas

Es importante comprender, que no todos los pacientes presentan los mismos síntomas ni existe siempre una relación directa entre el aspecto de una radiografía y la intensidad del dolor. Por este motivo, el diagnóstico no debe basarse únicamente en las pruebas de imagen.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con una buena entrevista clínica y una exploración física completa.

Es importante conocer cuándo apareció el dolor, qué actividades lo empeoran y si anteriormente existieron fracturas, operaciones, esguinces o episodios de inestabilidad.

Durante la exploración, el especialista analiza:

  • La localización exacta del dolor
  • La movilidad del tobillo
  • La estabilidad de los ligamentos
  • La alineación de la pierna, el tobillo y el pie
  • La fuerza muscular
  • El estado de la piel y de las partes blandas
  • La circulación y la sensibilidad
  • La forma de caminar

Las radiografías realizadas de pie y soportando el peso del cuerpo son especialmente importantes. Permiten estudiar cómo funciona realmente el tobillo durante el apoyo y valorar la pérdida de espacio articular, la presencia de osteofitos y las posibles deformidades.

En algunos casos también puede ser necesario solicitar un TAC para analizar con más precisión la estructura ósea o una resonancia magnética para estudiar el cartílago, los ligamentos y otros tejidos blandos.

¿Tiene cura la artrosis de tobillo?

Actualmente no existe un tratamiento capaz de regenerar por completo el cartílago cuando la artrosis ya está establecida.

Sin embargo, sí existen diferentes opciones para:

  • Reducir el dolor y la inflamación
  • Mantener o mejorar la movilidad
  • Corregir algunos factores que aceleran el desgaste
  • Mejorar la estabilidad
  • Facilitar la marcha
  • Retrasar o evitar una intervención quirúrgica
  • Sustituir o bloquear la articulación cuando la artrosis está muy avanzada

El tratamiento debe adaptarse a la fase de la enfermedad y a las necesidades concretas de cada paciente.

Tratamiento conservador de la artrosis de tobillo

En las fases iniciales o moderadas, el tratamiento suele comenzar con medidas no quirúrgicas.

Adaptación de la actividad física

No se trata de dejar de moverse, sino de evitar temporalmente las actividades que provocan mayor impacto sobre el tobillo.

Fisioterapia y ejercicio terapéutico

Un programa individualizado puede ayudar a mejorar la movilidad, fortalecer la musculatura, recuperar el equilibrio y corregir determinados patrones de marcha.

Calzado, plantillas y ortesis

Un calzado con buena sujeción y una suela adecuada puede reducir el impacto y facilitar el paso.

Dependiendo de la alineación y del tipo de desgaste, también pueden utilizarse:

  • Plantillas personalizadas
  • Tobilleras
  • Ortesis de tobillo y pie
  • Calzado con suela rígida o basculante

Estas ayudas pueden estabilizar la articulación, redistribuir las cargas y limitar los movimientos que provocan dolor.

Medicación

Los analgésicos y los antiinflamatorios pueden ayudar a controlar el dolor y la inflamación durante determinados periodos.

Deben utilizarse bajo indicación médica, especialmente en personas con problemas digestivos, renales, cardiovasculares o que toman otros medicamentos.

La medicación puede aliviar los síntomas, pero no reconstruye el cartílago deteriorado.

Infiltraciones

Las infiltraciones con corticoides pueden proporcionar un alivio temporal del dolor y la inflamación en algunos pacientes.

Es importante entender que una infiltración no cura la artrosis ni regenera por sí sola el cartílago. La respuesta es variable y su indicación debe valorarse de manera individual.

La evidencia científica disponible sobre tratamientos como el ácido hialurónico, el plasma rico en plaquetas o las terapias celulares es todavía limitada para la artrosis de tobillo. La guía clínica de la American Academy of Orthopaedic Surgeons publicada en 2026 recomienda no utilizar el plasma rico en plaquetas ni el ácido hialurónico aislado como tratamiento rutinario de la artrosis sintomática de tobillo.

¿Cuándo se plantea una cirugía?

La cirugía puede valorarse cuando el dolor limita de manera importante la vida diaria y los tratamientos conservadores ya no ofrecen suficiente alivio.

La decisión no depende únicamente de la radiografía. También se tienen en cuenta la edad funcional, la movilidad, la alineación, la estabilidad, la calidad del hueso y las expectativas del paciente.

Existen diferentes procedimientos.

1. Artroscopia de tobillo

La artroscopia permite introducir una pequeña cámara y distintos instrumentos mediante incisiones de pocos milímetros.

Puede ser útil en fases iniciales, especialmente cuando existen osteofitos, fragmentos articulares o zonas de pinzamiento. Sin embargo, no suele ser suficiente cuando el cartílago está deteriorado de forma generalizada.

2. Osteotomías para corregir la alineación

Cuando el desgaste afecta principalmente a una parte de la articulación debido a una mala alineación, puede realizarse una osteotomía.

Esta intervención modifica la posición del hueso para redistribuir las cargas hacia una zona mejor conservada. Su objetivo es preservar la articulación y retrasar tratamientos más definitivos.

3. Artrodesis de tobillo

La artrodesis consiste en fijar la articulación mediante tornillos, placas u otros implantes.

Al eliminar el movimiento del tobillo artrósico, puede reducir de manera importante el dolor. Su principal limitación es que la articulación queda bloqueada permanentemente.

Puede ser una buena opción en determinados pacientes, especialmente cuando existe una deformidad grave, una mala calidad ósea o unas exigencias físicas elevadas.

4. Artroplastia o prótesis de tobillo

La artroplastia de tobillo es una cirugía en la que se sustituyen las superficies articulares deterioradas por una prótesis.

Su objetivo es aliviar el dolor y preservar parte del movimiento del tobillo, a diferencia de la artrodesis, que fija la articulación.

Puede estar indicada en pacientes con artrosis avanzada, buena calidad ósea y unas condiciones adecuadas de alineación, estabilidad, circulación y partes blandas.

La prótesis no es la mejor solución para todas las personas. La elección entre artrodesis, artroplastia u otro procedimiento debe realizarse después de estudiar detalladamente cada caso y explicar al paciente las ventajas, limitaciones y riesgos de todas las alternativas.

¿Cuándo conviene consultar a un cirujano ortopédico y traumatólogo experto en pie y tobillo?

Es recomendable solicitar una valoración cuando:

  • El dolor persiste durante varias semanas
  • El tobillo se inflama con frecuencia
  • Existe rigidez o pérdida de movilidad
  • Caminar o bajar escaleras resulta cada vez más difícil
  • Aparece cojera
  • Se han sufrido fracturas o esguinces importantes anteriormente
  • El dolor condiciona el trabajo, el deporte o la vida cotidiana
  • Los tratamientos realizados hasta ahora no han proporcionado suficiente alivio

No es necesario esperar hasta que el dolor sea insoportable. Una valoración especializada permite establecer un diagnóstico, determinar la fase de la artrosis y conocer qué tratamientos pueden resultar más adecuados.

 

Valoración especializada de la artrosis de tobillo en Barcelona

Si presentas dolor persistente, rigidez o inflamación en el tobillo, especialmente tras una fractura o una lesión antigua, en Clínica Corachan disponemos de una Unidad especializada de Pie y Tobillo, con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la artrosis de tobillo.

Una valoración individualizada permite determinar el estado de la articulación, identificar el origen del problema y seleccionar el tratamiento más adecuado según las características y necesidades de cada paciente.

Durante la visita, el equipo de la Unidad podrá explicarte:

  • En qué fase se encuentra la artrosis.
  • Cuál puede ser su causa.
  • Qué tratamientos conservadores pueden ayudar a controlar los síntomas.
  • Si existe alguna técnica quirúrgica que permita preservar la articulación.
  • Cuándo puede estar indicada una artrodesis o una prótesis de tobillo.
  • Qué resultados, recuperación y limitaciones cabe esperar en cada alternativa.

 

Dr Alberto Ginés, traumatólogo

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