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Cómo aliviar catarros o resfriados

El catarro, resfriado o infección de vías respiratorias altas está causado por un virus y cuyos síntomas son la congestión nasal y mucosidad, tos y fiebre.

Adjuntamos Decálogo de la tos (PDF)

El catarro, resfriado o infección de vías respiratorias altas está causado por un virus y cuyos síntomas son la congestión nasal y mucosidad, tos y fiebre.

Es muy frecuente en los niños, sobre todo en los más pequeños. Su duración es aproximadamente de 7-10 días. Muchas veces, cuando los niños están finalizando un proceso catarral, inician el periodo de incubación del siguiente catarro, por lo que están sin síntomas unos pocos días antes de volver a los mocos, a la fiebre y a la tos; es lo que lleva a decir a los padres: “¡es que siempre está con mocos!”

¿Qué podemos hacer?

  • En primer lugar tener en cuenta que la mayoría de estos procesos son banales, se curan “solos”. Están causados por virus (por muchos tipos de virus) y es el propio sistema de defensa del niño el encargado de resolver la infección. No existe un tratamiento para eliminar el virus y resolver el problema. Al ser el sistema inmunitario o de defensa un sistema en formación, inmaduro, por una parte tarda más que en los adultos en eliminar la enfermedad y por otra parte, es “virgen”, no tiene memoria. Esto hace que el organismo infantil sea más susceptible a estas infecciones. A medida que va padeciendo catarros repetidamente, el sistema inmunitario se hace experto, adquiere “memoria”, lo que garantizará que en el futuro sea hábil para identificar a los diferentes virus y atacarlos antes de que causen la enfermedad. Es por esto que los niños tienen más catarros que los mayores , y que es cierto que, frecuentemente, están con mocos, como dicen sus padres
  • Pero, ¡atención! Los síntomas de un catarro como son la fiebre, la tos y la mucosidad, son en realidad mecanismos de defensa del organismo para eliminar el virus de las vías respiratorias e impedir complicaciones. ¡¡Son buenos!!! Eso no significa que no sean molestos para el niño y que no haya que hacer un tratamiento sintomático. En este sentido, hay que tratar la fiebre (cuando sea superior a 38ºC)con antitérmicos como el paracetamol o el ibuprofeno. El mejor mucolítico es el agua: que beban agua que les ayudará a fluidificar las secreciones mucosas; si el ambiente en casa es muy seco, un humidificador durante un tiempo limitado (mejor de vapor frío) puede ser útil. Para mejorar la obstrucción nasal, está demostrada la eficacia de las irrigaciones con suero fisiológico o agua de mar y en los más pequeños, aspiración suave de las fosas nasales con los aspiradores que existen en el mercado. En cuanto a los antitusígenos, ningún fármaco ha demostrado ser eficaz sin riesgos, por lo que hay que ser muy cuidadosos y no administrarlos sin consultar previamente al pediatra. Otra vez, la adecuada hidratación y remedios caseros como la miel (en los niños mayores de 2 años) pueden ayudar contra la tos.

¿Y para prevenir? No hay prevención milagrosa. El contagio es por contacto directo o a través de las secreciones que están en el ambiente. Las guarderías y los centros escolares son los lugares donde se producen más fácilmente los contagios. Es importante la ventilación de los locales donde están los niños, de forma frecuente, para evitar el acúmulo de virus. Una de las medidas de prevención más eficaces es el lavado de manos de los cuidadores y también el lavado de los juguetes que en edades tempranas se intercambian a menudo y se chupan frecuentemente.

  • Dar suplementos vitamínicos o probióticos para “fortalecer las defensas” no es una práctica que haya demostrado ser eficaz en la prevención de las infecciones víricas de vías altas. La mejor forma de administrar vitaminas y minerales es una adecuada alimentación. Tened en cuenta ofrecer un desayuno adecuado, que cubra el 25% de las necesidades del niño y que incluya cereales, fruta o zumo y lácteos.

¿Cuándo alarmarnos?

A veces los catarros de vías altas se pueden complicar y algunas de las complicaciones son la otitis, las bronquitis o bronquiolitis en los más pequeñitos, laringitis y neumonías.

Recomiendo acudid al pediatra o al servicio de urgencias si:

  • Si la fiebre dura más de tres días o si la duración es menor pero el niño está con mal estado general o muy decaído.
  • Si la tos es ronca, “perruna” y/o se acompaña de un ruido al inspirar (estridor).
  • Siempre que observemos dificultad respiratoria (el niño respira muy deprisa o con dificultad evidente, respiración entrecortada, le cuesta comer...)
  • Si oímos “pitos” o “silbidos” con la respiración del niño.
  • Siempre que el sentido común lo aconseje.

Mª Dolores Muro, pediatra
Adjuntamos Decálogo de la tos (PDF) 

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